viernes, 12 de mayo de 2017

EL PAIS DE LA NIEVE Y LA MONTAÑA BRILLANTE 76 (La desconocida y fantástica historia de los pueblos indígenas de Columbus).......2



Mientras eso pasaba con Caragabi y Getzera, en otro sitio desconocido y volando sin rumbo, el cóndor de los Andes con Millaray y Cajamarca en sus espaldas, pasó casualmente por encima del enorme peñasco y por un lado del árbol sagrado Genene que les llamó la atención porque parecía tener movimiento, como un animal,  además de parecer humano.
Como lograron ver que allí estaba el dios Caragabi que los había echado de su lado días atrás, bajaron silenciosos escondiéndose en la selva para ver que era lo que hacía.
Caragabí llamó entonces a los hombres ayudantes, diciéndoles “Traigan hachas, sus hachas de piedra, muy afiladas, para que derribemos el árbol Genene y así podamos darle el agua a la humanidad.
Pero aunque trabajaron constantes dándole hachazos  sin parar, se les pasó el dia sin lograrlo. Descansaron esa noche y durmieron profundo, pero al volver al otro dia para terminar de derribarlo, las heridas que le habían hecho al árbol, desaparecieron inexplicables en las horas nocturnas.
“Este árbol es mágico, no quiere morir” decían los hombres, fascinados por semejante sortilegio. “Si, es mágico. Se cura a si mismo en poco tiempo” repitieron los otros, asombrados. Y animados por la aventura, siguieron dándole hachazos en un trabajo incansable, hasta que llegó la noche sin poder tumbarlo, sintiéndose desanimados e impotentes en su esfuerzo.
Entonces Caragabi que había estado todo ese dia examinando la cueva del agua, se acercó en la tarde a sus amigos diciéndoles “No tenemos porqué preocuparnos si el árbol no ha sido derrumbado”.
“Yo les daré la luz en la noche para que sigan trabajando y el árbol no se recupere”. Y dejando ir el sol, frotó sus manos, haciendo aparecer una luz resplandeciente de color blanco-azuloso en toda la regiòn.
No se sabía de donde salía y enloqueció de dicha a los hombres.
Así podían trabajar, mirando a la vez el árbol en sus magias tan secretas.
Esa luz de Caragabi, rodeó al genene y a los hombres que ahora en olvido, trabajaban en la base del árbol con sus hachas enloquecidas y sus músculos en acción.
Mientras tanto Millaray y Cajamarca observaban atentos encaramados en otros árboles vecinos “Por qué será que quieren tumbar ese árbol?” le preguntó Millaray a Cajamarca en un murmullo. “Parece que ese árbol le da el agua a la tierra para que los hombres vivan” contestó el joven forzando la mirada “Sigamos observando en silencio a ver que pasa”. “Si, miremos callados” respondió la joven, encantada con la luz que inexplicablemente había en la selva esa noche.





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