domingo, 27 de diciembre de 2015

EL PAIS DE LA NIEVE Y LA MONTAÑA BRILLANTE 13 (La desconocida y fantàstica historia de los pueblos indìgenas de Columbus) LIBRO SEGUNDO




















































 “Que alegría. Eso solo nos pasa a nosotros. Estamos en contacto directo con los dioses y debemos adorarlos como nunca lo hemos hecho” murmuraban, todavía echados en tierra y sin atreverse a levantar la vista.
Entonces Cajamarca y Millaray saltaron al suelo desde las costillas del pàjaro, acercándose a los sacerdotes que ahora retrocedían miedosos al verse tan cerca de aquellos divinos seres llegados del infinito espacio. “Bendecidos por el sol serán ustedes ahora y siempre, venerables sacerdotes, por los sacrificios que continuamente hacen en su nombre. Xué está felíz porque ustedes lo quieren, lo adoran y lo respetan. Porque veneran su poder, su luz y su calor. A eso hemos venido, a traerles el mensaje de agradecimiento de nuestro padre sol que nunca los olvida”.
“Entren, entren al templo celestiales seres, para que lo bendigan con su presencia” dijo uno de los sacerdotes a Millaray y a Cajamarca. Y como Bachué, que se había quedado encima del cóndor les hizo señas de que entraran, los jóvenes caminaron al interior donde se inclinaron frente a la piedra ensangrentada y frente al inmenso sol de oro, que brillaba intenso con la luz de las antorchas y de las fogatas.
Cajamarca y Millaray caminaron poco allí, porque el espacio no era muy grande. “Tambien hemos venido a preguntarles algo” dijo de pronto Millaray acercándose a los Jeques, qe estaban muy excitados. “Pregunte lo que quiera, divina criatura” respondió uno de ellos acercándose a la piedra de los sacrificios. “Donde queda la montaña brillante?”. Interrogó la muchacha mirando las caras ensangrentadas de los sacerdotes.
“No, no. No pueden hacernos esa pregunta y mucho menos podemos responderla”. dijo el sacerdote con la cara congestionada y enrojecida, como si un horrible secreto le impidiera hablar sobre eso. “Es algo que pocos hombres, y todos los dioses, saben. El mortal que sepa donde está, se arriesgue a ir allá y encuentre a la niña Luz de Sol con el diamante del poder, se convertirá en jefe de los dioses con poderes increibles en el cielo y en la tierra.  Por eso no nos está permitido revelarlo. Cualquier cosa que nos pidan se la daremos, pero eso no podemos decirlo. Preferimos morir, divinos hijos del Sol, antes que responder esa pregunta”.





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